viernes, 27 de enero de 2017

Recuerdo que antes no había góticos sino siniestros, y que ser siniestro era ser algo importante y aspiracional.
Recuerdo La Cova de Gracia, una sala subterránea con billares y buen ambiente que desapareció sin dejar rastro ni recuerdo alguno.
Recuerdo el revival de escuchar a The Doors como si fueran una banda actual cuando se estrenó el biopic con Val Kilmer.
Recuerdo enfadarme mucho con mi mejor amigo y enviarle una carta muy encendida. Recuerdo recibir su misiva semanas después y llorar.
Recuerdo la primera vez que al salir de un concierto del Zeleste decidimos volver a casa andando, cruzando toda la ciudad.
Recuerdo un concierto en El Sot del Migdia con Radio Futura y un montón de bandas que luego fueron adalid del rock català.
Recuerdo cuando Loquillo caía mal a todo el mundo.